La Olimpíada de Mi Vida

Recién terminaron los juegos olímpicos de invierno y quedaron en nuestra memoria las imágenes espectaculares de excelentes atletas compitiendo con maestría en la nieve y el hielo. Cuando yo era niño ese tipo de imágenes me impresionaban y yo soñaba algún día en llegar a ser un atleta importante.


Crecí practicando todo tipo de deportes, incluso en la universidad tuve una beca parcial por jugar fútbol. No llegué a convertirme en un atleta profesional, pero desarrollé el gusto por los ejercicios físicos y percibí los beneficios que proporcionan. En mis primeros 25 años como Oficial trotaba 10 kilómetros por día y actualmente camino frecuentemente.


Fue una gran sorpresa entonces que al hacer un examen médico tras sentir una molestia en el pecho, escuché al doctor decirme: “usted va infartar en cualquier minuto y tiene que ser sometido ya a una angioplastia”, o sea, ser intervenido de inmediato para la implantación de una cánula (stent) en el corazón.


En ese momento fui muy bien atendido, la cirugía fue óptima y en diez días volví a la oficina con total normalidad. Pero debo confesar que quedé decepcionado conmigo mismo y le pregunté al doctor: ¿Cómo pude tener ese problema si yo siempre realizaba actividad física, he cuidado bien mi alimentación y he vivido una vida bastante estructurada? El cardiólogo me contestó: “¡es que su problema es genético, lo heredaste de tus papas!”


Quizás no todos heredamos enfermedades de nuestros papas, pero la biblia enseña en realidad que todos heredamos nuestra naturaleza pecaminosa de ellos. Nuestra tendencia al pecado viene desde el Edén y está en nuestros genes. La otra parte de la enseñanza es que cuando aceptamos a Jesús como Salvador pasamos a ser hijos de Dios y consecuentemente pasamos también a tener en nosotros el gene divino.


¡Este conocimiento nos permite no solo entender nuestra naturaleza humana y limitada, pero si principalmente a desarrollar nuestra naturaleza divina e ilimitada! ¡Corramos a eso!


  • ¿Cuáles características negativas percibes que heredaste de tus padres?

  • ¿Cuáles características positivas percibes que estás heredando de Dios?


(Naturaleza pecaminosa, Romanos 5:18-21 – Naturaleza divina, Romanos 8:1-4)

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