Vuelo de Vida

El 31 de Mayo de 2009 cayó en el mar, al noreste de Brasil el vuelo 447 de Air France, cubría la ruta desde Río a Paris. En ese vuelo tenía que haber estado el Tripulante Auxiliar de Cabina Junior dos Santos, hijo de unos Oficiales amigos.


Indispuesto para estar en el vuelo, Junior decidió cambiar su turno con otro Auxiliar de Cabina, y él sin problemas aceptó reemplazarlo. Aproximadamente a las 2:30 de la madrugada el vuelo desapareció en el Atlántico, murieron 228 personas que estaban a bordo, incluso el colega que gentilmente lo sustituyó. Ciertamente que si el colega hubiese estado al tanto de que el avión iba caer, no habría aceptado cambiar de turno con Junior. En realidad conociendo que el vuelo se iba a caer, nadie estaría en el vuelo.


Leemos en la biblia que algo similar ha pasado con nosotros, no por casualidad sino intencionalmente. Jesús voluntariamente tomó nuestro lugar y sufrió el castigo de muerte, que por causa de nuestro pecado deberíamos haber sufrido. Jesús cambió de turno con nosotros y pagó el precio por nuestro pecado. Ahora podemos tener vida porque Él murió en nuestro lugar.


Pecado es una palabra que ha quedado desgastada en nuestro vocabulario. Por veces se le ha dado un significado demasiado prohibitivo y por veces demasiado permisivo. Sin embargo tomando el resumen hecho por Jesús acerca de la ley divina, que es “Amar a Dios sobre todo y a los otros como a nosotros mismos”, podemos decir que pecado es No amar a Dios sobre todo, tampoco a los otros como a nosotros mismos.


Por nuestro desamor al Creador, o como se dice nuestra rebeldía hacia Él, deberíamos ser castigados, pero Dios aún nos amó y ama tanto que envió a su hijo para morir en nuestro lugar. Jesús aceptó cambiar de lugar con nosotros, Él concordó sentarse en nuestra silla. ¡En la cruz, Él murió por nosotros para regalarnos la vida, dándonos la posibilidad de amar con generosidad! ¡Ahora podemos realmente vivir siendo amados y amando!


  • ¿Qué formas ha tomado el pecado en tu vida?

  • ¿Cómo el amor de Dios te ha permitido amar a los otros y a ti mismo?


(Recompensa del pecado, Romanos 3:23 – Resultado con Jesús, Juan 10:10)

#Español