Machismo


Años atrás estaba en un vuelo que iba de São Paulo a Rio de Janeiro, cuando a través del altoparlante el piloto dio la bienvenida a los que estaban a bordo e informó los detalles del vuelo. Al escuchar su voz y su nombre me di cuenta que el piloto era una mujer y no un hombre. ¡Tal constatación me tomó de sorpresa y quedé muy preocupado!


Ciertamente que mi temor no era porque las mujeres no puedan pilotar sino porque yo no estaba habituado a ser pilotado por mujeres. A través de los años las mujeres pasaron a ejercer con mucha competencia funciones que habitualmente eran ejecutadas por los hombres. La verdad es que el vuelo fue agradable y el avión aterrizó suave y sin problemas en su destino.


En el pasado comúnmente se entendía que el hombre era el único proveedor para la familia, mientras la mujer la única cuidadora del hogar. Tal concepto y hábito ha evolucionado tanto que hoy en día la mujer también aporta como proveedora y el hombre también aporta como cuidador.


Una equilibrada interpretación de la enseñanza bíblica del Edén nos ayuda a entender que la idea original de Dios nunca fue que el hombre o la mujer dominasen de manera independiente pero que “ambos” gobernasen la creación en pie de igualdad. Importante considerar que el liderazgo masculino solo fue introducido después de la “caída”, no como un premio y si como un castigo.


Cuando entendemos que el sacrificio de Jesús en la cruz se contrapuso a la “caída” permitiendo que la idea original de Dios prevaleciera, percibimos que en el camino de igualdad y compañerismo entre hombres y mujeres no hay espacio para machismos y si respeto mutuo. Uno no debe dominar sobre el otro pero ambos deben someterse al dominio de Jesucristo. ¡Esa es la realidad que los hijos de Dios deben aprender a vivir y demostrar!


  • ¿Cómo puede la mujer ayudar a proveer para la familia?

  • ¿Cómo puede el hombre ayudar a cuidar del hogar?


(La idea original de Dios, Génesis 1:28 – la interdependencia mutua, 1 Corintios 11:11-12)

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