Sin Asfixia

Mientras los aviones están despegando, la tripulación del avión siempre hace una presentación sobre la seguridad de la aeronave. Los viajes empiezan con una demostración por los auxiliares de vuelos o un vídeo instructivo indicando claramente las recomendaciones sobre qué hacer en caso de algún problema durante el vuelo.


Una de esas recomendaciones es que en caso de despresurización las máscaras de oxígeno automáticamente caen frente al pasajero, este debe ponérsela antes de intentar ayudar a otros. O sea, el pasajero no debe intentar ayudar a nadie antes de poner su propia mascara y tener su respiración restablecida para entonces poder ayudar a otros.


Esa es una recomendación muy útil no solo para situaciones de vuelo, sino también para otras circunstancias de la vida. Los cristianos somos llamados a ayudar a los otros, pero no siempre lo hacemos adecuadamente. Hay poca ayuda práctica y objetiva, y muchos consejos sin fundamentos. Aunque pensemos que estamos en condiciones de aconsejar a los demás, debemos siempre recordar las palabras de Jesús advirtiendo que antes de considerar los desvíos de los otros debemos considerar los nuestros.


Interesante que en el jardín del Edén Dios sopló el aliento de vida al hombre y del polvo de la tierra creó un ser viviente. Dios continúa siendo el Creador y continúa soplando sobre sus hijos. Cabe a los hijos de Dios inspirar ese aliento y transmitir esa vida a aquellos que la necesitan. Hay mucha gente a nuestro alrededor que se encuentra asfixiada por la polución del pecado, no necesitan de nuestro juicio o interpretaciones personales, necesitan del aliento de vida que Dios puede soplar a través de nosotros.


No podemos ayudar a los otros sin antes inspirar profundamente el aliento de Dios. Oxigenados de ese aliento podemos transmitirlo de manera abundante y saludable a las otras personas de forma incondicional y sin prejuicios.


  • ¿Cuándo y cómo recibes el aliento de Dios?

  • ¿Cuándo y cómo transmites el aliento de Dios?


(Desvío propio, Mateo 7:3-5 – Aliento de Dios, Génesis 2:7)

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Sobre mi

Soy oficial del Ejército de Salvación desde 1983 donde por la gracia de Dios he tenido la oportunidad de ocupar varias funciones pastorales, administrativas y de liderazgo en Sudamérica, Europa y África.

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