Chocolate en los dientes

Creo que todos hemos tenido la oportunidad de observar la situación cómica de cuando los niños pequeñitos insisten en negar algo incorrecto que hicieron. Por ejemplo, cuando se adelantan y comen aquella torta que era para otra ocasión. O como cuando comen chocolate y quedan los restos en sus dientes y carita, y de igual manera niegan haberlo hecho y sugieren que quizás otra persona lo hizo.


Uno percibe que desde muy temprano el ser humano tiene la tendencia de disimular sus errores y lanzar su propia culpa sobre los otros. Esa es una característica que tristemente aumenta en la medida que crecemos y revela que la pecaminosidad humana es innata y debe ser tratada. Igual a los niños, nosotros los adultos también disfrazamos nuestros tropiezos y buscamos a alguien para culpar.


El principal blanco de nuestras quejas como creyentes es el Diablo, pero a pesar de existir con la finalidad de hacernos caer, no podemos responsabilizarlo por las consecuencias negativas de las decisiones que son únicamente nuestras. El Diablo siempre buscará inducirnos hacia el mal, pero la decisión de aceptar sus recomendaciones es totalmente nuestra. Pobre Diablo, muchas veces indebidamente atribuimos a él la culpa que es nuestra.


La realidad es que además de aprender a luchar contra los esquemas perniciosos del Diablo, tenemos principalmente que aprender a lidiar con nuestra propia pecaminosidad. La única manera saludable de superar nuestra naturaleza pecaminosa es alimentar la nueva naturaleza que nos fue propiciada por Jesucristo en la cruz. ¡En el sacrificio de Jesús hay provisión para todos!


Triste sería que como adultos no pudiéramos mostrar nuestros dientes por miedo a revelar mordidas en tortas indebidas, quedando con el sabor amargo del pecado en la boca sin el frescor de los dientes limpios. ¡Con Jesús nuestra sonrisa puede demostrar el brillo de la santidad sin los vestigios de suciedades!


  • ¿Cuáles son las impurezas que la sonrisa de tu vieja persona revelaba?

  • ¿Cuáles son los brillos que la sonrisa de tu nueva persona en Cristo revela?


(Pecaminosidad innata, Santiago 1:14-15 – Nueva vida en Cristo, Efesios 4:22-24)

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