Sin Falsa Piedad


Cuando nuestra primera hija nació, mi esposa y yo éramos secretarios de la juventud del Ejército de Salvación en la ciudad maravillosa, Río de Janeiro. Era común tener que organizar y dirigir las actividades musicales de los jóvenes, como los festivales musicales y los campamentos de música. Me impresionaba que nuestra bebe muchas veces dormía un sueño profundo entre el tremendo ruido de las cajas de sonido y la batería.


Cada generación aprecia ritmos y melodías distintas, tocados por instrumentos y de maneras muy diferentes. Cambian las personas y los tiempos pero la música de los papás es siempre considerada muy anticuada y aburrida por los hijos, y la música de los hijos es siempre demasiada moderna e incómoda por los papás. Esa diferencia es natural y hace parte del progreso de los tiempos y no debe ser considerada mundana ni tampoco escandalizarnos.


Que maravilloso es cuando los más grandes entienden que es mejor renovar la música y tener la juventud en la iglesia, que hacer prevalecer la música antigua y perder a los jóvenes. El fundador del Ejército de Salvación William Booth entendía eso como nadie, él usaba las melodías seculares de su época cambiando las palabras para que la gente de afuera fuese atraída y fácilmente pudiera cantarla. Miles fueron ganados para el Señor de esa manera y esa es una tradición que merece ser seguida.


Entre varios libros de la Biblia existe el de Salmos, un libro que contiene el himnario de Israel. Está ahí como recordatorio claro que la música debe ser parte integrante de la adoración a Dios. A lo largo del mismo las generaciones son incentivadas a recordar los hechos de Dios y cantarlo de generación a generación. Que las generaciones modernas puedan hacerlo con la música moderna. ¡Alabado sea Dios!


  • ¿Cuál estilo de música aprecias más y cuál menos?

  • ¿Cómo puede la música sacra ser contemporánea?


(Alabar a Dios con instrumentos, Salmo 150:1-6 – Alabar a Dios con cánticos, Efesios 5:18-20)


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Sobre mi

Soy oficial del Ejército de Salvación desde 1983 donde por la gracia de Dios he tenido la oportunidad de ocupar varias funciones pastorales, administrativas y de liderazgo en Sudamérica, Europa y África.

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