Nunca Desactualizado


Jamás voy olvidar la primera vez que me sentí totalmente desactualizado. Estábamos por salir en familia a un centro comercial, cuando mis hijas me cuestionaron si yo iba con el pantalón que estaba vistiendo. Les contesté que sí y les pregunté qué había de malo con mi pantalón. Ellas respondieron: “papá es que nadie más usa ese tipo de pantalón, solo los viejos”.


La modernidad siempre introduce nuevos conceptos, cambia la ropa, los automóviles, incluso la arquitectura, pero no solo la estética es cambiada, cambian también las ideas, los ideales y la manera de interpretar la vida. Si el cambio fuera solo estético sería fácil, bastaría con cambiar de pantalón y listo, pero cambiar la mentalidad es siempre lo más difícil y doloroso.


Aprendimos a interpretar la vida a partir de nuestro entorno. Interpretamos nuestra realidad influenciados por el alrededor, inicialmente por nuestros papás y familia; y más tarde por nuestros colegas y amigos. Usualmente aquello que es rutinario y común lo clasificamos como normal y deseable, mientras lo que es diferente y novedoso lo vemos como anormal y amenazador.


Cada generación interpreta la realidad de manera particular, consolidando sus propios valores y expectativas. La crisis generacional es el choque de las diferentes interpretaciones hechas de la misma realidad. La ventaja de los cristianos es que siendo ciudadanos del Reino de Dios son influenciados por lo que es duradero e inmutable y no por lo pasajero y finito. Eso les permite construir una interpretación basada en la esencia y no en la estética.


La vida cristiana no consiste en seguir una serie de dogmas religiosos fuera de moda sino en saciar el alma con el Agua Viva y compartir esa agua con los otros sedientos. Si nuestra espiritualidad se basa solamente en reglas quedaríamos desactualizados; pero si se funda en el Señor Jesús, seremos siempre renovados.


  • ¿Cómo defines religiosidad y espiritualidad?

  • ¿Cuál es la diferencia entre estética y esencia?


(Río de agua rejuvenecedora, Salmo 1:1-3 – Ríos de agua viva, Juan 7:37-38)

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