¿Contra los Homosexuales?


Un par de años atrás yo estaba en el aeropuerto aguardando el embarque de mi vuelo, cuando una señora pasó por mi lado rápidamente y me dijo: “ustedes son contra los homosexuales”. Su afirmación me tomó por sorpresa e intenté saber por qué dijo eso, pero no pudimos conversar pues estaba atrasada para su vuelo.


Conforme entendí, ella no se dirigió a mi persona sino al Ejército de Salvación, pues me vio con el uniforme. Lo poco que pude asimilar de nuestra rápida interacción fue que su hijo que es homosexual tristemente tuvo una mala experiencia con el Ejército, entonces ella se desahogó con el primer salvacionista que encontró por el camino que por casualidad fui yo.


Ese episodio me dejo triste, pues ni el Ejército de Salvación, tampoco yo, somos contrarios a los homosexuales. Nosotros los salvacionistas no somos promotores de la homosexualidad pero jamás contra los homosexuales. El Ejército posee una de las más grandes redes de asistencia social del mundo, y atiende a todos sin discriminación, sea de raza, género o religión. Probablemente no haya organización que tenga cuidado de más homosexuales que el Ejército de Salvación.


No es la identidad de género que torna una persona pecadora y si su humanidad. La Biblia enseña que el pecado entró en el mundo por Adán y después pasó a todas las personas. En contrapartida también enseña que el antídoto para el pecado de todos, llegó al mundo por intermedio de Jesús que murió en la cruz por todos. Independiente del género todos necesitan aceptar ese sacrificio para librarse de la condena del pecado.


Seguir a Jesús entretanto implica abandonar las antiguas prácticas pecaminosas propias de la naturaleza humana y abrazar nuevas prácticas conforme la naturaleza divina de nuestro maestro. Eso vale para todos nosotros, seamos heterosexuales, homosexuales o lesbianas.


  • ¿Cuáles son las prácticas de la naturaleza humana que debes abandonar?

  • ¿Cuáles son las prácticas de la naturaleza divina que debes adoptar?


(Naturaleza pecaminosa, Romanos 5:12 – Vida sin pecado, 1 Juan 1:6-9)

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