Turbulencia Social


Durante estos días los medios de comunicación han mostrado tremendas manifestaciones populares en varias partes del mundo, con el pueblo inundando las calles de las ciudades, formando gigantescas marchas de protestas. Eso lo hemos vivido esta semana acá en Chile de manera muy dramática, con el gobierno, incluso decretando estado de emergencia y toque de queda en las noches.


Ciertamente que hay múltiples razones para esas movilizaciones, pero la raíz de todas ellas está en la antigua injusticia que muchos viven con muy poco mientras muy pocos viven con mucho. Tal desequilibrio genera fuerte insatisfacción del pueblo con la pasividad de sus gobernantes en corregirlo.


Tristemente algunos oportunistas con fines maliciosos siempre se aprovechan de ese tipo de situación para tumultuar las protestas pacíficas y aterrorizar la población inocente con saqueos e incendios al comercio. Cuando vivimos ese tipo de convulsión social nuestro ser naturalmente se llena de inquietud e inseguridad.


Interesante que en el libro de Jueces en el antiguo testamento, leemos que Josué hizo un altar y le llamó de “Jehová Shalom” que significa “El Señor es nuestra Paz”. Lo impresionante es que ese altar y esa declaración fueron hechos antes de su impresionante victoria con los 300 israelitas sobre el inmenso ejército Madianita. O sea, sabiendo que iba a la guerra contra uno de los más poderosos Ejércitos de la época, él dijo: “El Señor es nuestra Paz”. ¡Por lo tanto, paz no es ausencia de conflictos, paz es presencia de Dios!


Independiente de cual sea la turbulencia que tenemos que enfrentar, si nuestra vida está en las manos de Dios podemos enfrentarla sin miedo. Lo que no debemos hacer es intentar enfrentar los conflictos de la vida solos, pues podemos hacerlo con la ayuda de Dios, el “Jehová Shalom, El Señor que es nuestra Paz”.


  • ¿Cuándo las situaciones sociales te producen miedo?

  • ¿Cuáles batallas necesitas enfrentar con la ayuda de Dios?


(Pagar salarios justos, Deuteronomio 24:14-15 – Encontrar paz en Dios, Jueces 6:23-24)


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